La Eyaculación precoz (EP) es una de las disfunciones sexuales masculinas más frecuentes que vemos en terapia sexual: se estima que hasta un 30 % de los hombres la experimentan de forma clínica, y hasta el 40 % la percibe como un problema en algún momento (McMahon et al., 2016; Serefoglu et al., 2014). Por lo que suele ser uno de los temas más recurrentes en sexología.
Los sexólogos experimentados lo tratamos como una dificultad, entendiendo que se ha convertido en un problema enquistado, debido sobre todo a un aprendizaje erróneo de la propia sexualidad y a la falta de educación sexual.
De manera, que aunque validamos la insatisfacción y angustia de nuestros pacientes, nos centramos en que se trabaje como una oportunidad para enriquecer las relaciones sexuales y, en consecuencia, aprender a vivir las relaciones sexuales de una forma mucho más saludable, a través de la educación sexual. Esto supone poder controlar el momento de la eyaculación, no desde el rendimiento, sino con un enfoque diferente al que mantiene la dificultad. Y es ahí donde radica una de las principales claves.
Eyacular ante de lo que sería deseable se convierte en un problema cuando se vive con angustia, malestar e insatisfacción en la relación sexual. En el día a día puede llegar a generar estrés, bajo deseo sexual, problemas de pareja, evitación de encuentros sexuales, etc. Romper con ese bucle de insatisfacción requiere de ayuda especializada.
¿Por qué es tan común la eyaculación precoz?
Lejos de ser un “fallo” personal, la EP es un fenómeno multifactorial, donde interactúan factores biológicos, psicológicos, relacionales, culturales y de aprendizaje.
Comprender sus causas es clave para eliminar la culpa y buscar soluciones efectivas. A continuación, se detallan los principales factores implicados.
1. Factores biológicos
Los componentes biológicos son menos frecuentes, pero pueden estar presentes en algunos casos. Incluyen:
Desequilibrios neuroquímicos: Bajos niveles de serotonina se asocian con menor latencia eyaculatoria (Jannini et al., 2015).
Predisposición genética: Variaciones en receptores serotoninérgicos influyen en el tiempo de respuesta (Waldinger et al., 2005).
Hipertiroidismo y disfunciones endocrinas: Alteraciones hormonales, hipogonadismo, diabetes, obesidad o déficit de vitamina D aumentan la probabilidad (Serefoglu et al., 2014).
Problemas prostáticos o uretrales: Inflamación e infecciones locales pueden incrementar la sensibilidad.
Neuropatías o lesiones medulares: Afectan la vía refleja que regula la eyaculación.
Hipersensibilidad del glande: Un umbral excitatorio muy bajo facilita la respuesta precoz.
Estos casos requieren valoración médica especializada por parte de un urólogo, aunque la mayoría de los hombres con EP no presentan causas exclusivamente biológicas.
2. Factores psicológicos y emocionales
Los componentes psicológicos son los más frecuentes en la Eyaculación precoz, especialmente:
Ansiedad anticipatoria: El miedo a “fallar” activa el sistema nervioso simpático, acelerando la eyaculación (American Urological Association, 2021).
Estrés y sobrecarga emocional: Aumentan la excitabilidad y reducen la capacidad de control voluntario.
Baja autoestima y depresión: Asociadas a mayor impulsividad sexual (Perelman, 2014).
Experiencias sexuales tempranas adversas: Los abusos o falta de educación sexual fomentan patrones disfuncionales. También al masturbarse con prisas, ocultándose y prestando atención a las posibles interrupciones, se crea un estrecho vínculo entre el momento íntimo de excitación y la ansiedad. Lo que dificulta el control de la eyaculación.
Culpa, vergüenza o tabú moral: Emociones negativas bloquean la relajación, favoreciendo respuestas rápidas.
Distorsiones cognitivas: Creencias como “tengo que durar mucho” generan presión y ansiedad (McCabe et al., 2016). Las expectativas alejadas de la realidad, provenientes de una educación sexual basada en la pornografía, provocan antes o después frustración y conflictos.
3. Factores relacionales
El contexto de la relación también influye:
Coitocentrismo y presión de la pareja: Creencias que reducen el sexo al coito, centrando todo en la penetración.
Falta de comunicación íntima: No hablar de ritmos o preferencias aumenta la tensión.
Desfase en la excitación: Diferentes niveles de deseo o excitación generan presión por “cumplir rápido”.
Según McCabe et al. (2016), la EP no solo afecta al hombre, sino a la satisfacción sexual de la pareja, creando un ciclo de ansiedad compartida.
4. Factores de aprendizaje y mixtos
El aprendizaje sexual temprano condiciona el control eyaculatorio:
Masturbación apresurada: Muchos hombres asocian rapidez con eficacia desde la adolescencia, consolidando un aprendizaje de falta de control en la eyaculación difícil de cambiar.
Comorbilidad con disfunción eréctil: El miedo a perder la erección impulsa la eyaculación precoz (Perelman, 2014).
Déficit de serotonina y trastornos del sueño: Factores que alteran el control eyaculatorio.
Tal y como se puede apreciar La eyaculación precoz no se debe a una sola causa, sino a la interacción de múltiples factores. Lo más probable es que haya varios factores que estén influyendo y estén manteniendo la dificultad.
No es un defecto ni una falta de virilidad, sino un problema abordable con intervenciones eficaces. El tratamiento más efectivo combina educación sexual, terapia cognitivo-conductual, estrategias de control eyaculatorio (como técnicas de focalización sensorial) y, en algunos casos, apoyo farmacológico (ISSM, 2023).
Soluciones para la Eyaculación precoz
Entre las causas y soluciones más evidentes acerca de la Eyaculación precoz, nos encontramos con que una educación sexual adecuada es fundamental, sirviendo como base para la terapia sexual. Te ayuda a entender cómo funciona tu cuerpo, a romper mitos y a desarrollar estrategias efectivas para prolongar la experiencia. Aquí te explico algunas de las técnicas más habituales y útiles que se trabajan en la terapia de Eyaculación precoz. La terapia, al ser personalizada, lo que se trabaja puede ir variando de una persona a otra:
1. Técnicas conductuales
Parada‑arranque: cuando sientes que estás cerca del “punto sin retorno”, detienes la estimulación, esperas unos segundos y retomas.
Técnica de compresión: aplicar presión antes de eyacular para retrasarla.
Ejercicios de suelo pélvico (Kegel): fortalecen el control muscular. Los ejercicios de kegel ayudan a tener un mejor control del punto de no retorno.
2. Educación y focalización sensorial
Enfocarte en sensaciones no genitales (besos, caricias) ayuda a bajar la excitación centralizada.
La «focalización sensorial» permite detectar mejor el avance hacia el “punto sin retorno”.
3. Terapia psicológica y sexual
Integrar técnicas cognitivas, de relajación y de enfoque en el placer, no solo en el rendimiento. Un enfoque de la sexualidad basado en el rendimiento provoca ansiedad y genera conflictos emocionales.
Un enfoque conductual‑psicológico —como el funcional‑sexológico de De Carufel y Trudel— ha demostrado eficacia en aumentar la duración, satisfacción y control. En este aspecto se trabaja en el control voluntario de la respiración y tensión muscular, disminuyendo la alerta del momento de la eyaculación
4. Apoyo farmacológico
La dapoxetina (en España) y otros ISRS offline‑label, como paroxetina, pueden triplicar o cuadruplicar el tiempo hasta eyacular, aunque son más eficaces cuando se combinan con terapia.
Sustancias tópicas (lidocaína/prilocaína) también son eficaces como primera línea – Aquí más información al respecto: uroweb.org.
Un enfoque integral: la estrategia más eficaz
Las guías europeas (EAU 2025) y las internacionales (ISSM, AUA) coinciden: el tratamiento óptimo combina psicoeducación + técnicas conductuales + terapia sexual + apoyo farmacológico cuando es necesario
“El tratamiento farmacológico, aunque puede servir de ayuda, no es suficiente… exige un abordaje de terapia sexual completo”
“La clave para superar la eyaculación precoz reside en cambiar nuestra relación con la sexualidad, enfocándonos en el disfrute y la exploración del placer”
Terapia especializada para eyaculación precoz
Como Sexólogo con experiencia en tratar la Eyaculación precoz, trabajo contigo desde un enfoque personalizado y educativo, combinando:
Evaluación inicial: exploración de tu historia, creencias, emociones y factores físicos.
Psicoeducación: comprensión de tu cuerpo, la respuesta sexual y cómo controlarla.
Aprendizaje práctico: te guío en la aplicación de técnicas conductuales (parada-arranque, compresión, Kegels).
Trabajo cognitivo-emocional: reestructuración de pensamientos y reducción de ansiedad.
Integración de la pareja: si lo deseas, se incluye en el proceso para mejorar la comunicación y la intimidad.
Apoyo farmacológico: si es necesario, te oriento sobre su uso responsable y soportado por evidencia.
Seguimiento continuo: resolviendo dudas, tomando conciencia de los propios recursos aprendidos y detallando los progresos conseguidos. .
No tienes que enfrentarte solo a la Eyaculación precoz. Si estás cansado de frustrarte, te está afectando a tu autoestima, relación de pareja o evitas la intimidad, es hora de actuar.
Reserva tu sesión conmigo: juntos vamos a mejorar tu control, tu placer, autoestima y tu confianza sexual. ❤️
Referencias científicas:
Jannini, E. A., et al. (2015). Neurobiological mechanisms in ejaculation disorders. Nature Reviews Urology, 12(4), 223-234.
McMahon, C. G., et al. (2016). An Evidence-Based Definition of Premature Ejaculation. J Sex Med, 11(6), 1423–1436.
Serefoglu, E. C., et al. (2014). Premature Ejaculation: Current Perspectives. J Sex Med, 11(8), 1997–2014.
Perelman, M. A. (2014). Sexual Medicine: Sexual Dysfunctions in Men and Women. CRC Press.
McCabe, M. P., et al. (2016). Sexual Dysfunction and Relationship Satisfaction. J Sex Res, 53(1), 1–9.
American Urological Association (2021). Guideline on the Management of Premature Ejaculation.
International Society for Sexual Medicine (ISSM) Guidelines (2023).






